La prohibición de los coches diésel en España apunta al 2025

19 Jul La prohibición de los coches diésel en España apunta al 2025

La prohibición de los coches diésel

La transición a los vehículos eléctricos es ya inevitable y el calendario con la fecha límite para el uso de  los coches diésel en España parece apuntar al año 2025, según las previsiones de la consultora Oliver Wyman. A la preocupación medioambiental se suma desde hace un tiempo la de la salud, siendo las verdaderas razones de este cambio de conducta. En su informe, la compañía señala también que la mayoría de las ventas de automóviles fuera de Estados Unidos será de vehículos eléctricos en 2040.

Al respecto, numerosos gobiernos y ciudades europeas están también planificando una conversión para apartar de la circulación los coches diésel. Por ejemplo, el Tribunal Superior de Alemania dictaminó recientemente que las ciudades alemanas pueden prohibir legalmente los automóviles y camionetas con motor diésel. Mientras que Francia, Reino Unido, India, Noruega o Países Bajos prohibirán la venta de automóviles impulsados por combustión, alguno de ellos a partir de 2025.

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Medidas para promover el uso del coche eléctrico

En España se están implementando medidas que promuevan el uso del coche eléctrico principalmente en las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona. Por ejemplo, en la capital se prevé que el centro de la ciudad se convierta en una zona libre de automóviles, aunque de momento se desconoce la fecha definitiva. En Barcelona también se están dando pasos para impulsar el uso del coche eléctrico habilitando la utilización de los carriles bus y promoviendo políticas de estacionamiento gratuito.

Asimismo, el Ayuntamiento de Madrid anunciaba recientemente la medida que se pondrá en marcha según la cual,la prohibición de los coches diésel matriculados antes de 2006 tienen los días contados en su acceso al centro de la ciudad, fijado para el 2020.

Por su parte, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, comunicaba la semana pasada, la intención del Gobierno de poner en marcha un proceso de salida para este tipo de vehículo por su alto impacto medioambiental. Entre las medidas a adoptar, la ministra ha dejado entrever posibles futuras penalizaciones: subiendo los impuestos a los carburantes o a través de la fiscalidad al comprar modelos con estos motores, para así dirigir a los compradores hacia comportamientos más responsables.

Industria automovilística

Este cambio supone, en parte, un duro golpe para la industria automovilística. El desarrollo de nuevas familias de motores implica fuertes inversiones por parte de los fabricantes y un acortamiento de estos periodos de vigencia podría afectar significativamente a sus cuentas de resultados. Más problema pueden tener incluso los suministradores, pues los motores diésel tienen mayor número de componentes de acero que los de gasolina.

El descenso en las ventas se ha acelerado este último año por la creciente incertidumbre sobre el futuro del diésel, lo que ha obligado al sector español del automóvil a modificar sus previsiones. A esto hay que añadir que actualmente el 45% del stock de vehículos de venta en concesionarios es de gasóleo, lo que supone un inconveniente para fabricantes y redes de distribución.

A pesar de todo ello, muchos fabricantes insisten en las bondades de los motores de última generación, tanto en consumos como en emisiones y siguen destinando importantes inversiones para adecuarse a las nuevas normativas.

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